5 ideas de Séneca para tener más tiempo para aprender

Séneca. Busto Museo del Prado

 

«No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho»

Séneca

 

Siento empezar con un tópico tan previsible en estas fechas como son los propósitos de año nuevo. Pero hay un propósito que se repite ad nauseam del que me apetece escribir: «Este año voy a sacar más tiempo para estudiar/leer/aprender X,Y,Z».

 

Durante el verano de 2017 leí y releí a los filósofos estoicos clásicos (Epitecto, Séneca y Marco Aurelio) y alguno posterior (Boecio). Me gusta su filosofía por muchos motivos que voy integrando poco a poco en mi vida. Durante el último trimestre del año he reflexionado mucho sobre ellos y hay uno que quiero compartir contigo en este post:

  • qué es realmente aprender
  • por qué, para qué y cómo hacerlo
  • qué importancia tiene para llevar una vida más consciente y, en definitiva, bien vivida (dentro de la subjetividad inherente a esto).

 

Estas son las 5 ideas principales que he extraído y que tú también puedes aplicar ya mismo:

 

  1. Foco y minimalismo: menos es más

 

Solemos quejarnos de que no tenemos tanto tiempo para leer todo lo que nos gustaría. Siempre se nos cuelan otras obligaciones y urgencias que acaban empujando nuestro tiempo de aprendizaje personal a unos pocos resquicios de nuestra saturada agenda.

 

Esta sensación de falta de tiempo también es una vieja conocida entre las quejas contemporáneas. Pero no es algo propio de la vida moderna. En la antigua Roma ya había gente muy ocupada a la que le pasaba lo mismo que a ti.

 

Esta idea me ha llevado a dar un enfoque minimalista a mis propósitos de año nuevo. Ya sabes todos los tópicos de esta fecha, así que no te los voy a recordar. Yo misma los seguí durante años: listar todas las cosas que quería hacer, los objetivos SMART y todo eso… Pero este año, inspirada por esta nueva visión y un proceso personal que viene de atrás, he decidido no hacer una lista con todas las cosas que quiero hacer en 2018. Por el contrario, he hecho una con todas las cosas que quiero dejar de hacer. En lugar de llenarme de más y más cosas, he decidido reducir.

 

En lo referente al estudio, esta es mi situación: si otros años me proponía (y cumplía) el reto de leer un libro a la semana (50 libros al año), este año no quiero imponerme esto, sino leer menos libros (no he puesto cifra) y releer mucho, pero exprimiendo al máximo (sacando notas, esquemas, resúmenes, fichas, etc.). Profundidad en vez de expansión. Verticalidad en vez de horizontalidad. Concentración en vez de dispersión.

 

Siempre hay mucha información nueva. Asumo que no voy a poder llegar a toda y que, por mucho que me esfuerce, es una guerra perdida de antemano. Pero sí puedo centrarme en menos libros y dominarlos mejor, en lugar de pasar por muchos de ellos a nivel más superficial.

 

Esta es una clave importante para todas las personas que sienten que no tienen tiempo para estudiar o para aprender todo lo que les gustaría. Siempre pasa y es doloroso admitirlo. Hay más cosas por aprender que tiempo para aprenderlas. Esto no es nuevo. En la Antigüedad también tenían el mismo problema: «La vida es corta y largo el conocimiento» dijo Hipócrates. El célebre médico griego sabía que no podría aprender todo lo que la ciencia de su momento conocía.

 

«Es con mucho preferible dedicarte a unos pocos autores que ir vagando por muchos».

Sobre la tranquilidad del alma

 

 

  1. Estudia con objetivo

 

Si no disponemos de todo el tiempo del que nos gustaría, es fundamental que seamos selectivos y elijamos muy bien a qué lo vamos a dedicar. Para hacer este doloroso descarte, es de gran ayuda tener presente la motivación por la cual queremos aprender algo.

 

Recuerda que uno de los hábitos de la gente altamente efectiva es empezar con un fin en mente. Así que sé práctico y aprende algo que te sirva para un fin bien definido (personal o profesional), en vez de ir picoteando de muchas cosas que solo son llamativas.

 

Para Séneca, el objetivo supremo del estudio era que sirviera para ser más justo, más fuerte, más afable, menos esclavo de las pasiones. No veía el sentido de acumular conocimiento que no aportara una mejora en la vida.

 

«También a los romanos les ha invadido la afición por aprender cosas innecesarias (…) Tal erudición no va a resultar provechosa, pero es capaz de entretenernos con un contenido banal, pero atractivo».

Sobre la brevedad de la vida

 

 

  1. Ponlo en práctica

 

Este criterio práctico será el que evite que caigas en las garras de la infoxicación. Séneca también advertía sobre los peligros de esto cuando advertía sobre la posibilidad de enredarse en conocimientos sin sentido. Su propuesta era una norma simple y heurística: para aprovechar al máximo el tiempo de ocio que puedas dedicar a aprender, asegúrate de que estudies algo que sea práctico.

 

¿Por qué? Parece obvio pero muchas veces no nos damos cuenta de que solo podemos poner en práctica lo práctico. Si no lo ponemos en práctica y solo meditamos sobre lo que hay que hacer, no le sacaremos el máximo provecho. Facta, non verba! No te quedes solo en palabras. Séneca proponía que, para hacer esta puesta en práctica, una forma es mostrar lo que has aprendido. Al compartirlo, además, pones tu conocimiento a disposición de los demás. Por eso, en la idea de ocio de Séneca, el sabio siempre que se retira al ocio también hace cosas útiles para la posteridad.

 

«Así como es muy poco loable apetecer de cosas materiales sin afán alguno de virtudes y sin cultivo del talento propio, y realizar las tareas sin más (pues son cosas que deben ir unidas y mezcladas), igualmente es un bien imperfecto y endeble la virtud malgastada en un ocio sin actividad, sin mostrar nunca lo que ha aprendido. ¿Quién niega que la virtud debe probar en la práctica sus avances, y no solo meditar qué hay que hacer, sino pasar también a la práctica de vez en cuando, llevando a la realidad sus reflexiones?»

Sobre el ocio

 

 

  1. Bloquea tiempo por anticipado para estudiar: no seas un mendigo en tu propia agenda.

 

Como te dije, este año mis propósitos de año nuevo van a tener un enfoque más minimalista: dejar de hacer. Es un cambio que puede parecer contraintuitivo pero que demuestra que con menos cosas llegas a más. Es la aplicación práctica de «menos es más» y una reconquista de tu propio tiempo eligiendo la sustracción en vez de la adición.

 

Tú también puedes poner en marcha esta práctica. Para saber por dónde empezar, detecta cuáles son tus ladrones de tiempo. Los clásicos actuales son: la tele, las redes sociales, YouTube, vagar sin rumbo por Internet, etc. Si te propones dosificar el tiempo que dedicas a Internet y redes sociales, te sorprenderás de la cantidad de tiempo que se te escapa sin que seas consciente de ello. (Con la tele no hacen falta medias tintas: no la necesitas para nada y puedes prescindir totalmente de ella. Es una decisión que agradecerás más adelante 😉 ).

 

Para que esto funcione bien es importante lo de empezar con un fin en mente. Tienes que saber para qué quieres liberar tiempo. Si no tienes un motivo, no lo harás y te dejarás arrastrar por tus hábitos actuales (que forman tu actual zona de confort). Siempre que quieras dejar de hacer algo, será más fácil si lo reemplazas por otra cosa.

 

Del mismo modo que eliminar o reducir al máximo tus ladrones de tiempo te sorprenderá gratamente, descubrirás que hay otros ladrones de tiempo que son más difíciles de detectar porque no son cosas, sino actividades o personas.

 

Normalmente mucha gente dice que quiere aprender algo pero que nunca tiene tiempo para ello. ¿Sabes por qué pasa eso? Porque se dejan a sí mismos en el último lugar de su tiempo. Solo se quedan con las sobras de su agenda. Sobre la brevedad de la vida es un tratado de Séneca buenísimo para entender esto. Incluso te regaña con preguntas enfadadas como: «¿No te da vergüenza reservar para ti las sobras de tu vida (…)?» 😉

 

Ten menos cosas en tu agenda. Adquiere menos compromisos. Solo los que sean realmente significativos para ti. Ten claro que toda persona, actividad o cosa que no te aporta algo te resta porque tienes que dedicarle tiempo. Así que selecciona bien a quién/qué se lo dedicas.

 

A la par que vayas liberando tiempo de tu agenda, podrás bloquearlo como tiempo que vas a dedicar a tu estudio/aprendizaje. Establecer de antemano cuándo vas a estudiar algo te lo hará más fácil.

 

«(…) tiempo, única cosa en la que ser avaricioso es una virtud».

Sobre la brevedad de la vida

 

 

  1. Recuerda que morirás y que existir no es lo mismo que vivir

 

¿Tu vida está llena de obligaciones? Esto tampoco es nuevo. Séneca cuenta cómo en la Roma de su tiempo muchas personas no vivían realmente porque estaban ahogadas con todos los asuntos que les requerían en la vida pública, muy intensa y activa. Es más difícil salir de esta trampa cuanto más alto estés en lo alto de la pirámide social. Séneca recordaba el anhelo del emperador Augusto: «Algún día viviré para mí». Pero era una vana ilusión. Cuando no era una cosa, era otra… (Sobre todo si diriges el mayor imperio del mundo y tu familia es aún peor que tu imperio).

 

Es mucho más fácil de lo que nos creemos caer en la trampa de dejarlo para cuando tenga tiempo. Pero luego resulta que ese tiempo nunca llega. Por eso mucha gente espera a la jubilación para descansar, disfrutar o aprender eso que lleva años postergando. También es uno de los motivos por los que mucha gente repite año tras año los mismos propósitos de año nuevo.

 

Así pasan los años y, queriendo hacer mucho, haces muy poco. Considera la propuesta minimalista. Hacer más con mucho menos. Es importante organizar bien la vida para que sea dilatada y así no te pase como a los que Séneca señalaba como advertencia, aquellos que no es que hubieran vivido mucho, sino que solo habían existido durante mucho tiempo.

 

«La vida es suficientemente larga y se nos ha dado con largueza para la realización de las más grandes empresas, con tal de que toda ella se emplee bien».

Sobre la brevedad de la vida

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4 comentarios en “5 ideas de Séneca para tener más tiempo para aprender”

  1. Hola Cristina,

    Me parecen unas ideas muy interesantes las cuales comparto en su mayoría y que también me llevan a hacer algunas reflexiones sobre las mismas, incluyéndo la utilización del tiempo no solamente para el estudio, sino dirigido a otros ámbitos de la vida.

    Yo, como Séneca, también pienso que no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho al utilizarlo mal.

    Necesitamos más tiempo, pero ¿para hacer qué?
    Casi siempre a primeros de año decimos lo mismo, voy a hacer esto, y esto y esto…, la mitad de las veces se abandonan esos deseos, no por falta de tiempo sino por falta de voluntad, aunque siempre echamos la culpa a lo mismo, “la falta de tiempo” y otras veces queremos hacer tantas cosas que caemos en una autoexigencia desmedida y un deseo de perfección que a veces produce daños a la salud, ya que nos conducen a la ansiedad, agotamiento físico y mental, estrés y frustración y en definitiva a una disminución de la Autoestima al no fijarnos en “lo conseguido” sino en “lo NO conseguido”

    Como muy bien dices, hay más cosas para aprender y hacer, que tiempo para realizarlas.

    Tampoco podemos utilizar (o no deberíamos utilizar) nuestro tiempo sólo para ampliar conocimientos. La vida es más que eso, por mucho que estudiemos y mucho que aprendamos, al final podríamos decir como Descartes, “daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”

    Comparto que es importante detectar tus ladrones de tiempo para liberarlo y aprovecharlo mejor, para nosotros mismos y compartirlo con los demás. A veces queremos hacer tanto, que “vivimos poco”, sería bueno que no tuvieramos que decir nunca eso de “me olvidé de vivir”.

    No comparto mucho lo de no dedicar tiempo a quién no te aporta algo por no ser realmente significativo para tí.
    Me viene a la memoria toda esa gente que dedica su tiempo a los demás altruistamente (misioneros, médicos, religiosas, ONGS, etc), no creo que los que se mueren de hambre en Africa, los refugiados que huyen de la guerra de Siria o los que son recogidos en pateras les aporten algo a nivel económico, cultural, sanitario, etc.. No importa, no sólo les dedican su tiempo sin esperar nada a cambio, también, amor, comprension, cuidados y sobretodo les ayudan a no sentirse olvidados y tener esperanza.

    Totalmente de acuerdo cuando dices que, “existir no es lo mismo que vivir”. Hay que intentar vivir siendo siempre jóven, (yo soy jóven desde el día que nací) y “morir jóven lo más tarde posible”.

    Comparto que es bueno y necesario conseguir tener más tiempo, pero no sólo para aprender, también deberíamos dedicar más tiempo
    para “compartir”
    para “escuchar”
    para “vivir”
    para “amar”
    para “ayudar”.

    Estas son mis pequeñas reflexiones sobre como utilizar el tiempo y a tus comentarios.

    Siento haberme extendido tanto.
    Me gustan todos tus comentarios diversos y me parecen muy buenos.
    Gracias.

    1. Cristina Chaus

      Hola Vicente:

      Yo creo que las personas que se dedican a otros altruistamente como los ejemplos que citas sí que hacen algo significativo para ellos.

      Gracias por tu comentario

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