Estudiar a ciegas

Estudiar a ciegas

La función del sistema educativo es preparar a los niños y jóvenes de una sociedad para que de adultos puedan integrarse en ella siendo productivos y contribuyendo al bien común.

 

Pero la teoría a veces falla al ponerse en práctica…

 

 

¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

 

De niños nos formamos nuestra idea del mundo y de nosotros mismos en base a los referentes externos y empezamos nuestro aprendizaje y desarrollo. Los niños toman referentes de las profesiones que desempeñan los adultos según van adquiriendo conocimiento del mundo. Un niño sabe que se puede ser: bombero, futbolista, científico, profesor, médico, abogado, piloto…, lo que sea. Son profesiones que ya existen. Ahora, más que en ningún otro momento de la Historia, los niños pueden ser cosas que todavía no existen, es decir, para las que no existe aún un referente externo en el mundo real, solo lo que su imaginación alcance.

 

Hoy existen profesiones que no existían hace diez años. Y que en los próximos años habrá otras nuevas. Los niños que ahora están en el cole seguramente acaben trabajando de algo que ahora no existe (o al menos no existe tal como lo conoceremos en unos años). Hay profesiones que están por (re)inventarse.

 

 

Te han educado con un mapa de un territorio que ya no existe.

 

El reto del sistema educativo actual es adaptarse a cambios constantes y, sobre todo, de los que no siempre somos conscientes (aunque no nos guste admitirlo, no siempre los vemos venir: hay veces que tardamos en darnos cuenta de cambios que ya han tenido lugar).

 

Antes se tenía un referente de cómo era el mundo para formar a los jóvenes y hacer que encajaran ahí. La educación servía como modelado. Esto ya no se da porque es el propio mundo el que se está moldeando a sí mismo constantemente. Algo a lo que tenemos que hacer frente, tanto a nivel individual como de manera colectiva en el conjunto de una sociedad, es al hecho de que ya no sabemos cómo es el mundo.

 

Aunque el mundo siempre ha estado en constante cambio y todos sabemos de memoria las palabras de Heráclito de que todo está en cambio permanente y no podemos bañarnos dos veces en el mismo río, lo cierto es que ahora el mundo cambia a más velocidad.

 

Esto significa que:

– tenemos que seguir aprendiendo (espero que a estas alturas no creas que es como antes y que cuando se acaba la universidad se deja de estudiar).

– tenemos que aceptar que nos han educado para encajar en un mundo que, en buena medida, pertenece al pasado. Esto implica desaprender.

– tenemos que convivir con la incertidumbre y asumiendo que respecto al futuro es mucho más lo que ignoramos que lo que sabemos o podemos predecir.

 

Si el mundo cambia rápidamente gracias al desarrollo tecnológico, va a haber demanda de nuevos profesionales y va a desaparecer o disminuir la demanda de otros. Y la obsolescencia, tanto tecnológica como profesional, se manifestará con la misma rapidez. (¿Te has dado cuenta de que hay profesionales que se quedan obsoletos cada vez antes?)

 

El “diseño de vida” no es una opción, es una necesidad: crear tu propio mapa

 

Este es el gran rompecabezas del sistema educativo actual: educar a jóvenes hoy para integrarse en un mundo que mañana mismo será diferente. Pero el sistema educativo tampoco tiene el mapa definitivo, porque el mapa se está haciendo constantemente. Ahora todos somos cartógrafos constantes de nuestra propia vida. Pero muchos no se han dado cuenta aún. Y lo mismo, claro, pasa a nivel colectivo.

 

Por mi experiencia profesional como asesora en universidades y escuelas, me doy cuenta de que hay un auténtico boom de gente que lleva este conflicto en su interior. Fueron educados para integrarse en un mundo que ya ha cambiado. Muchos se han dado cuenta y se “reciclan” con nuevos estudios. Son cangrejos ermitaños a los que su caparazón laboral se les ha quedado pequeño. Necesitan cambiarlo por uno mayor para no asfixiarse dentro de un mundo laboral que se está encogiendo.

 

¿Te has dado cuenta de que igual que hay un boom de gente que quiere reorientar su vida laboral hay otro en complementario a este que es el del “diseño de estilo de vida”? (Tim Ferriss, la gente que deja su trabajo para dedicarse por completo a su blog, el concepto “knowmad, y todo lo que implique dejar un trabajo y un estilo de vida que no te hace sentirte realizado y aprovechar las posibilidades de las nuevas tecnologías para diseñar una vida que realmente quieras vivir, etc. son los referentes de esto). Es totalmente lógico porque el mapa que nos dieron no era solo laboral, sino vital. Pero ya sabemos que el mapa no es el territorio. Y el territorio de hoy ha cambiado y sigue cambiando. El mapa está quedándose obsoleto.

 

No hace mucho se podía prever con un poco más de fiabilidad qué habría en el futuro. El sistema educativo sí que contaba con un mapa válido para desenvolverse en el territorio. Una X marcaba el lugar en el que se encontraba el tesoro: la vida prometida después de años de estudio (trabajo fijo, casa, poder adquisitivo, familia, vacaciones planificadas, tranquilidad…). Muchos se han guiado por este mapa y se han decepcionado comprobando que el lugar de la X ya no alberga ese tesoro. (Y algunos que sí lo han encontrado se han dado cuenta de que no es oro todo lo que reluce y rediseñan su vida). El mapa ha dejado de ser una guía infalible porque representa un mundo en vías de extinción.

 

Cuando el mapa era útil se empezaba a estudiar de joven con un fin en mente. Ya no tiene por qué ser así.

 

 

Otra vez: ¿Qué quieres ser cuando seas mayor?

 

Ahora no se sabe qué profesiones habrá, pero también se sabe que seguirá habiendo profesiones que existen desde el comienzo de los tiempos (estas quizá solo cambien su formato: médicos, profesores, arquitectos, comerciales, ingenieros, artistas, profesionales del Derecho, policías…). Lo importante es darse cuenta de que, ante esta situación, no todos tienen porqué saber qué quieren ser de mayores porque seguramente muchos acaben siendo algo que todavía no existe. Por eso te recuerdo la importancia de dejarnos espacio y tiempo para crecer y descubrirlo. Recuerda que crecemos en el vacío. Necesitamos tener hueco para conocernos, para aprender.

 

Ante esta situación, tenemos que aceptar que el futuro implica mucha incertidumbre (y esto nos asusta en la medida en que nos asusta lo desconocido; pero no tiene por qué ser malo, intenta quitarle a esta palabra la connotación negativa que se le suele dar).

 

Muchas veces nos paralizamos porque no sabemos a dónde queremos llegar, porque queremos tener en vista el final antes de empezar (lo cual da seguridad porque tener el rumbo marcado ayuda mucho; no en vano es uno de Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva). Está claro que no hay que moverse a lo loco, pero a veces también es bueno ponerse en marcha aunque no tengas clara la meta. Hay que alternar reposo para asimilar el aprendizaje y movimiento para desaprender lo obsoleto y aprender lo necesario. No reposes demasiado porque las aguas estancadas acaban pudriéndose. Es el camino que empiezas a recorrer el que a menudo te da la meta que desconocías en la línea de salida.

 

Cuídate, mantén tu curiosidad por aprender y plantéate si hay algo que podrías desaprender.

 

Foto: Licencia Creative Commons

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