Cangrejo Ermitaño

El blog de Cristina Chaus sobre aprender, desaprender y reaprender

La pronoia

Cielo estrellado

 

«Ora et labora»

Regla de San Benito

 

 

Uno de los grandes tópicos actuales es eso que si sigues tu pasión y escuchas a tu corazón, te irá bien. Aquí interviene un fenómeno llamado «pronoia» que hay que entender bien y que mucha gente malinterpreta.

 

El dilema de seguir tu pasión o no hacerlo viene dado por el miedo que a veces tenemos a escucharnos a nosotros mismos y a primar nuestro criterio por encima de la corriente mayoritaria.

 

Es más fácil dejarse arrastrar por el criterio ajeno que asumir la responsabilidad de ser uno mismo. Sobre todo cuando no estás seguro de qué es lo que quieres. Somos muy jóvenes cuando tomamos decisiones importantes sobre nuestros estudios y trayectoria profesional.

 

En algún momento todos nos hemos dejado llevar por una intuición, una corazonada, etc. Todos alguna vez hemos tenido la experiencia de saber algo intuitivamente, sin saber cómo lo hemos sabido.

 

La incertidumbre te acompaña y no te abandonará nunca

Todos proyectamos nuestras dudas, temores y esperanzas hacia el futuro. Para mal o para bien ahí están nuestros anhelos y nuestros miedos. Por eso es normal que haya gente ilusionada, preocupada o indecisa.

 

Nos cuesta aceptar la incertidumbre y hay dos posturas extremas en las que puedes caer por no saber gestionarla. Una es en negativo y otra en positivo, pero en ambos casos haces suposiciones. Das por hecho cosas (lo que quieres o lo que temes) sin certezas.

 

La postura negativa de la incertidumbre es la paranoia: creer que todo lo que ha pasado, pasa o va a pasar conspira en tu contra. Aquí es donde vive el victimismo y donde opera la ley de Murphy (si algo puede salir mal, saldrá mal).

 

La postura positiva de la incertidumbre es la pronoia: creer que todo conspira a tu favor. Se dice que la pronoia es el antídoto de la paranoia. Esta postura es la que dice que todo sucede por algo, que no hay errores, sino aprendizajes, que si te pasó algo malo era para ayudarte a crecer, etc.

 

El ejemplo más popular de pronoia es el libro El Alquimista, de Paulo Coelho. Es un libro lleno de simbolismo y de enseñanzas espirituales pero el mantra que más se repite es ya famoso: «Si deseas algo de corazón, el Universo entero conspira a tu favor». Este mensaje es muy difícil de aceptar para nuestra mente racional y por eso el libro tiene tanto detractores como defensores incondicionales.

 

Yo misma me he movido entre esos polos. He leído varias veces El Alquimista y nunca he hecho la misma lectura. (Si la lectura es una manera indiscutible de aprender, la relectura es una manera indiscutible de conocerse a uno mismo 😉 ).

 

En el tema que nos ocupa, que es el dilema de seguir tu pasión, la propuesta que hace la pronoia es que hay que hacerlo y que el universo se encargará de ayudarte conspirando a tu favor.

 

Origen y definición del término

En 1982 el doctor Fred H. Goldner definió «pronoia» en un artículo de la siguiente manera:

 

«Pronoia es la contraparte positiva de la paranoia. Es el engaño de que otros velan por nosotros. Las acciones y los productos de los esfuerzos propios se perciben como bien recibidas y alabadas por los demás. Meros conocidos son considerados amigos cercanos, la educación y el intercambio de formalidades son considerados expresiones de un profundo aprecio y promesas de apoyo futuro. La pronoia parece enraizar en la complejidad social y la ambigüedad cultural de nuestras vidas: nos hemos vuelto cada vez más dependientes de las opiniones ajenas basadas en criterios inciertos.»

 

Su definición trata esta cuestión como una aflicción psicológica. Pero no todos comparten este enfoque.

 

En realidad, el doctor Goldner no fue el primero en referirse a este concepto. De hecho, el término «pronoia» fue acuñado (que yo sepa) en 1976 por John Perry Barlow, compositor del grupo musical Grateful Dead. Su definición era que la pronoia es «la sospecha de que el universo es una conspiración en tu nombre».

 

 

¿Existe alguna base científica?

Analicemos qué hay de verdadero y de falaz en cada una de estas dos posturas y cómo podemos tomar decisiones de una manera «racional».

 

Pese a que mucha gente desprecia esto porque le suena a esoterismos de la New Age que no obedecen ninguna lógica, la ciencia parece acercarse cada vez más al enfoque de la pronoia.

 

Puede que suene infantil creer que si quieres algo con mucha fuerza el Universo conspira a tu favor para que lo consigas. Suena a demasiado bonito para ser verdad. Pero hoy sabemos que nuestro cerebro viene equipado con un Sistema de Activación Reticular (SAR) que es el culpable de que captes conscientemente algunas cosas y otras te pasen totalmente desapercibidas.

 

Nuestro cerebro capta muchísima información cada minuto. Pero no puede hacerte consciente de toda ella porque te saturarías. La mayoría de la información que tu cerebro recoge es procesada a nivel subconsciente. Así quedas libre para poner tu atención consciente en lo que necesites.

 

Esto hace que tu mente se enfoque como un radar diseñado para captar todas las señales de aquello en lo que más piensa.

 

Si te compras un coche, de repente te parece que mucha gente también tiene el mismo modelo que tú. Antes te pasaba desapercibido y ahora tu SAR no hace más que detectarlo por todos lados. Lo mismo pasa con una mujer embarazada. Tiene la sensación de que no hace más que cruzarse con otras embarazadas por donde quiera que vaya.

 

La clave de este fenómeno no está en «la realidad». Está en ti. Ya estaban ahí los coches y las mujeres embarazadas. La diferencia está en que antes tú no eras consciente de ello. Te pasaba desapercibido. Ahora te das cuenta de ello y parece que lo ves por todas partes.

 

Estos ejemplos son banales, pero sirven para ilustrar cómo tener un objetivo o, más poéticamente, un sueño o una misión que desees mucho sirve a tu SAR como señal para dirigir su radar hacia eso. Pone el foco en tu pensamiento dominante.

 

Este cambio de percepción de aquello a lo que prestas atención conscientemente es lo que hace que te parezca que se te presentan cosas que te ayudan a llegar a donde quieres ir. Seguramente verás oportunidades que antes te pasarían desapercibidas o entrarás en contacto con las personas adecuadas.

 

Cuando tu objetivo aparezca en tu radar, actúa

Creo que la reticencia a asimilar el mensaje de El Alquimista es porque no enfatiza demasiado la importancia de la acción de ponerse en marcha. Las cosas no suceden porque las quieras con todas tus fuerzas. Las cosas suceden porque quieres algo… Y ACTÚAS en consecuencia.

 

Yo entiendo esto como una manera de ponerte en marcha. Los físicos ven el Universo en términos de energía. Y está claro que la vida es energía, movimiento, fluir. Lo que no se estanca se pudre.

 

Cuando tú te pones en marcha no te movilizas solo tú mismo, sino también toda la energía con la que entras en contacto. Creo que la pronoia es eso: haberse puesto en movimiento para entrar en contacto con lo que busca tu radar.

 

Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito, lo expresa bellamente en esta frase: «Mirad, en la vida no hay soluciones, sino fuerzas en marcha. Es preciso crearlas, y las soluciones vienen».

 

La gente que no lo sabe explicar de esta manera se queda en la sensación de que todo ha conspirado a su favor, sin analizar la causa.

 

El Universo te da la razón

Este conocimiento del SAR sirve de base científica a técnicas como la PNL para el desarrollo personal y el consecución de objetivos. Si sabemos que puedes programar el radar de tu cerebro para que vea unas cosas u otras, se puede afirmar que ves lo que esperas ver (vídeo).

 

Es una forma de garantizarte que el Universo te dé siempre la razón. Ves lo que crees que vas a ver. Esto ya lo señaló Henry Ford: «Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto». En los tiempos de Henry Ford no había PNL ni SAR ni nada de esto. Y, desde luego, él no era un hombre con pinta de dejarse llevar por «tonterías» de la New Age (si hubiera vivido en esa época). Pero sí que era consciente de la evidencia de este efecto. Al final, lo que tú creas condiciona cómo actúas… y, por tanto, los resultados que obtienes.

 

Por eso en desarrollo personal se insiste tanto en esta secuencia:

Creencias > Pensamientos > Emociones > Acciones > Resultados

 

 

Ora et labora

A mí también me ha costado entender esto de la pronoia. La primera vez que leí El Alquimista no me gustó. Me sonó a cuento de hadas, a lo que la gente quiere oír porque es bonito de escuchar. Me parecía poco realista. Pensaba «Me gustaría creérmelo». I want to believe, que diría el protagonista de Expediente X.

 

Tenía esta sensación porque no se enfatizaba suficientemente la acción, lo que cada persona realmente tiene que hacer para lograr sus objetivos cuando estos le parecen todavía sueños inalcanzables. Me parecía que Paulo Coelho presentaba este asunto como si fuera magia y no hiciera falta hacer nada más que desear con todas tus fuerzas. No me convencía.

 

Hoy en día tengo claro que algo hay. Pero la explicación de Coelho no es completa. Hay algo más.

 

La pasión es una fuerza en movimiento que aparece cuando te pones en marcha. Creo que la pasión que nos dicen que persigamos no es la fuerza motriz que nos lleva a tomar acción, sino que, al contrario de lo que se cree habitualmente, es una fuerza que se va a alimentando a medida que generas tu inercia. No es para hacerte arrancar. Es para evitar que pares.

 

Cualquier objetivo que tengas, especialmente si es un gran sueño, no va a ser algo que consigas de la noche a la mañana. Más bien será algo a lo que necesites dedicarle tiempo, esfuerzo, concentración y demás recursos. La pasión será lo que te haga no abandonar cuando tengas momentos de debilidad, cuando sientas que no avanzas tan rápido como te gustaría o cuando haya obstáculos (son inevitables).

 

Esta pasión es la que te mantiene en acción y la acción, a su vez, genera una inercia que la pasión protege. La pasión te recuerda por qué haces lo que haces y por qué no sucumbes a la gratificación instantánea de dejarlo para mañana, de trabajar en piloto automático o de rendirte definitivamente porque, al fin y al cabo, cumplir tu sueño no es indispensable para tu supervivencia.

 

La clave está en la acción. Me gusta el lema benedictino de ora et labora. Reza y trabaja. Está bien que creas que el Universo te ayuda o que reces a Dios (o como quieras denominar a lo Superior). Pero tienes que hacer tu parte. No puedes esperar que Dios te lo dé todo ya hecho. Aquí es donde entra la pronoia. Todo lo que Dios haga que se cruce en tu camino no te servirá de algo si no actúas para aprovecharlo.

 

Reza o haz lo que necesites hacer para estar en armonía con tu interior. Pero ten claro que si hay un sueño en tu interior y no haces nada por él, morirá de inanición porque no lo estás alimentando. Se alimenta con actos. Ir dando pequeños pasos y tomando acciones es lo que hace que surja la famosa pasión que todos te aconsejan que sigas.

 

Céntrate en actuar en algo que te guste y la pasión te seguirá a ti. La pasión no te pondrá en marcha. Evitará que frenes la marcha. No está para empieces a hacer algo, sino para que no dejes de hacer lo que tienes que hacer.

 

Recuerda que sin acción no hay pronoia que haga que el Universo conspire a tu favor. El Universo tiene que saber si merece la pena conspirar a tu favor. Y eso lo sabe si se lo demuestras con las acciones que llevas a cabo.

 

Paradójicamente, hay quien utiliza la pasión como excusa para no actuar. Si dices que quieres algo pero pasas tu tiempo libre en el sofá vegetando ante la televisión, no hay acción alguna por tu parte que ponga fuerzas en movimiento.

 

Ponte en marcha y otras cosas se pondrán también en marcha. Entiendo mejor el mensaje de la pronoia y El Alquimista cuando pienso en frases como:

 

  • Reza como si todo dependiera de Dios, actúa como si todo dependiera de ti.
  • Haz tu parte y el Universo hará la suya.
  • Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.

 

Creo que no basta con desear. Hay que demostrar esos deseos con acciones. Las obras valen más que las palabras. Si solo deseas, te quedas en palabras. Y las palabras se las lleva el viento.

 

La pasión no basta. Hay que actuar.

 

***

 

Me despido dejándote un pequeño cuento para que reflexiones sobre esto.

 

La inundación

Un temporal de varios días está provocando unas terribles inundaciones. Los habitantes del pueblo más afectado tienen que ser evacuados.

 

Ahí vive un hombre con una fe absoluta en Dios y se queda en lo alto del tejado de su casa totalmente aislado. Pasa toda la mañana y por la tarde llegan unos vecinos suyos en una barca:

– ¡Oiga! Venga con nosotros.

– No, gracias. Tengo fe en Dios y sé que Él me salvará.

– ¿Está seguro?

– Sí, sigan que Dios me salvará.

 

Pasa toda la noche y al día siguiente pasa a su lado una lancha de los equipos de rescate:

– ¡Señor!, suba. Le llevaremos con nosotros.

– No, no hace falta. Soy muy devoto y Dios me salvará.

 

Sigue pasando el tiempo y él sigue aislado sobre el tejado de su casa empeñado en no escapar. Por la tarde, ante la gravedad de la situación, llega un helicóptero.

– Por favor, entre en razón, deje que le saquemos de aquí.

– No, gracias. Confío en Dios y Él me salvará.

Se produce una conversación que no va a ninguna parte y, después de haber intentado razonar con él, el helicóptero tiene que marcharse sin él porque el temporal sigue apretando y no cesa.

 

Esa noche vuelve a subir el nivel de las aguas y el hombre se ahoga y muere trágicamente.

Como fue muy bueno en vida y muy creyente de Dios fue al cielo. San Pedro no tuvo ninguna duda y le abrió las puertas. Dentro se encontró por fin con el Altísimo y tuvo ocasión de preguntarle:

– Señor, ¿por qué no me has ayudado? Toda mi vida fui buena persona y me abandonaste cuando más necesité tu ayuda y te demostré mi fe.

– ¡¿Qué no te he ayudado?!- exclamó Dios incrédulo ante lo que oía- ¡Te mandé una barca, una lancha, un helicóptero y así me lo agradeciste!…

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8 Comentarios

  1. ¡fantástico post,cada post me gusta más y más lo que escribes son realmente buenos
    ¡¡no pares!!
    Elen

  2. Fascinante, me encanta la polaridad frente a la incertidumbre! AL final la incertidumbre no es mas que un arquetipo del presente, y por tanto, del cambio.
    Felicidades!

    • Cristina Chaus

      10/01/2018 at 09:34

      Gracias por tu comentario, Laure. Siempre hay polaridad en todo 😉

      • Tu artículo es un canto a la acción y al mismo tiempo a la esperanza de que todo se puede conseguir. Ya sabes como ese anuncio de zapatillas que dice nothing is imposible. Eso si hay que moverse!
        Un beso.

        • Cristina Chaus

          16/01/2018 at 09:43

          Gracias, Pili. Hay que saber combinar deseo y acción para alcanzar nuestros objetivos. Otro beso para ti 🙂

  3. Muy buen artículo! Hay que saber convivir con la incertidumbre ya que en el 95% de las decisiones que tomemos nunca tendremos la certeza de que lo estemos haciendo bien. La certeza viene siempre a posteriori, por lo que toca intentar poner las probilidades de éxito a favor y aceptar siempre el resultado pase lo que pase.
    Saludos y enhorabuena por la web

    • Cristina Chaus

      10/04/2018 at 18:24

      Muchas gracias por tu comentario, Daniel. Efectivamente, nos gusta vivir en una ilusión de seguridad y lo que no nos suele gustar es asumir nuestra libertad personal para actuar y la responsabilidad de nuestros actos. Otro saludo para ti.

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