El cangrejo ermitaño es un decápodo, lo que significa que tiene 10 patas. Estas son las 10 patas que forman decálogo de este blog y que comparto contigo para que sepas de qué va esto. Aquí tienes la naturaleza y los valores de www.cangrejoermitano.com

ADVERTENCIA: Esto no es algo que yo te enseñe porque ya lo sé. Más bien al contrario. Lo estoy aprendiendo y lo comparto contigo a medida que lo voy asimilando porque es lo que yo misma necesito aprender. No domino nada de esto al 100%, pero quiero compartirlo contigo para aprenderlo yo misma:

  1. Hablamos mucho del aprendizaje constante pero subestimamos o ignoramos por completo la importancia del desaprendizaje constante.
  2. Añadir no siempre implica crecer. También se crece soltando y dejando atrás.
  3. Todo tiene su tiempo: hay caparazones que son prisiones si se permanece en ellos más tiempo del necesario. Una coraza tiene su lado bueno (protege), pero también su lado malo (limita). El cangrejo ermitaño tiene esto presente para saber cuándo le toca dejarla atrás.
  4. El cangrejo ermitaño se expone a la vulnerabilidad de mostrarse blando cuando no le cubre ninguna concha para poder crecer. Ahí está su fortaleza. No confunde blando con débil.
  5. Permanecer en un caparazón demasiado pequeño te aniquila.
  6. Desprenderse de lo conocido da miedo, pero a la vez es una de las mayores liberaciones.
  7. Desprenderse de lo conocido también es sano, no te sientas culpable por lo que queda atrás. Si ya has dejado de llevar ese caparazón sobre tu cuerpo, no lo sigas llevando sobre tu mente. Recuérdalo con agradecimiento, pero no conviertas lo que ya no te pertenece en una carga.
  8. El cangrejo ermitaño examina y evalúa su vida constantemente para saber cuándo tiene que soltar e ir a por lo siguiente. Por eso no permite el exceso en su vida. Ir cambiando de casa continuamente le ayuda a saber qué es lo que realmente necesita y qué es lo prescindible.
  9. El cangrejo ermitaño confía en la vida. Sabe que si su casa ya no es para él es porque hay otra más apropiada esperándole. Puede que le dé miedo, pero su instinto de evolucionar y de ser lo que realmente es hace que no se detenga.
  10. Estamos aquí de paso. Ningún caparazón es para siempre. Recuerda que tú también morirás y que, en realidad, nada te pertenece.
¿Te has dado cuenta de que mucho de lo que te enseñaron ya no vale?
Únete para ser un cangrejo ermitaño que aprende y desaprende. ¡Sal del caparazón que te oprime!