Probablemente te hayas topado con objetivos en algún momento de tu vida. Puede que sea porque te pusiste algún objetivo, o que te lo impusieran (trabajo, estudios, familia, etc.), o puede que te encontraras con algún objetivo al que renunciaste. Son muchas las posibilidades.

 

Hay mucho escrito sobre la importancia de tener objetivos para que nos den un rumbo, cómo fijarlos de manera realista para no dejarlos de lado a los pocos días (el topicazo de año nuevo), cómo alcanzarlos paso a paso, etc.

 

Mucho de eso es cierto. Pero ahora no quiero tratar los objetivos realistas, alcanzables y cómo lograrlos (plazos, fuerza de voluntad, etc.). Hay tanto sobre eso que ya aburre.

 

Hay gente que se hipermotiva, gente que se desmotiva, gente que se motiva sin más, gente que no se motiva en absoluto y gente que se vuelve adicta a la (falsa) motivación.

Esto va de objetivos que no son realistas, ni alcanzables, ni SMART ni nada de eso.

 

Creo que hay metas colectivas que no vamos a alcanzar nunca pero hacia las que no podemos dejar de dirigirnos (las utopías globales: la paz mundial, erradicar el hambre en el mundo…). También hay veces en que a nivel particular nos metemos en callejones sin salida y en enredos varios. Nos encontramos con batallas perdidas de antemano, pero no podemos dejar de presentarnos a filas. Para determinadas cosas no hay objetivos realistas que valgan, pero escaquearse no es una opción. No vamos a llegar, pero tenemos que ir, expresó Federico García Lorca.

 

Hay ámbitos que son inalcanzables para el ser humano. Así que no se trata de ponérselos como objetivo, sino que el objetivo sea solo acercarse. Es una gran lucha mental; mayor de lo que parece. Una parte nuestra nos dice que, como está perdido de antemano, no hay nada que hacer. La otra que, aunque sepamos previamente el fin, que no lo conseguiremos, sí que merece la pena. Solo el hecho mismo de actuar ya es bueno porque o nos mejora o nos enseña o las dos cosas.

 

Que creas que no vas a tener nunca el six pack (suponiendo que quisieras tenerlo), no es excusa para no hacer deporte.

Que opines que el sol explotará y nos destruirá algún día no es excusa para no ser respetuoso con el medio ambiente.

Que sepas que nunca vas a conseguir una mente atenta al 100% en cada instante no es excusa para no meditar.

Que alguien tenga una enfermedad en estado terminal no es excusa para no atenderlo.

Que creas que nunca (lo que sea)…

 

No lograrlo no es excusa para no mejorar. Es una cuestión de mejora de la calidad. La clave es en qué te enfocas, si en el fin o en el proceso. Ya sabes que, como cangrejos ermitaños, estamos siempre en proceso y tenemos una filosofía de incremento.

 

Quien pone el foco en el fin justifica su actitud apática (si es que llega a hacer algún débil intento) o su inacción con el hecho de que, como no lo va a lograr, no merece la pena. Quien se enfoca en el proceso justifica su acción con el hecho de que aunque no lo vaya a lograr merece la pena porque estará un poquito mejor. Seguirá sin haberlo logrado, sí. Eso no da lugar a duda. El objetivo sigue en el mismo lugar inalcanzable. Pero eres tú quien no está en el mismo lugar y no solo eso, sino que estás mejor (no lo olvides: cuando actúas mejoras, aprendes o ambas).

 

Otro aspecto de los objetivos irrealistas, inalcanzables y antiSMART (que no por ello FOOL 😉 ) es que son tremendamente liberadores. La tensión surge de la incertidumbre: ¿Lo conseguiré o no lo conseguiré? No, no lo conseguirás. Punto. Puedes relajarte sabiendo de antemano que no hay opción. Así no puedes llevarte ninguna decepción; no hay frustración posible. Como no hay nada que perder, es un entorno seguro.

 

Cuando no hay nada que perder entra en escena una invitada inesperada, la libertad. Janis Joplin cantaba: “Freedom is just another word for nothing left to lose”. Pero (ya tardaba en haber un pero) esto no es todo. La libertad va acompañada de otro espontáneo: el miedo. Al ser humano la libertad suele darle miedo… En muchos casos, donde hay libertad suele haber miedo.

 

Quien desprecia los pequeños incrementos (a mí me ha pasado), suele sorprenderse de los resultados que obtiene cuando alguna vez prueba a hacer algo repetidamente durante cierto tiempo. Pasito a pasito…

 

Recuerda, el objetivo no es llegar. El objetivo es ir (da igual la distancia).

Cuídate, mantén tu curiosidad por aprender y plantéate si hay algo que podrías desaprender.

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