Ya he reflexionado sobre la infoxicaión, el exceso de información y por qué es importante tener claras las prioridades para saber qué es lo esencial y qué es prescindible. Uno de los beneficios de saberlo es que en tu vida se produce una reducción automática de lo innecesario (ya sean objetos, actividades, compromisos, distracciones, ruido mental, etc.).

Hay algo muy importante que aprendí a raíz de lo anterior y que quiero compartir contigo: muchas veces nos equivocamos en el planteamiento de este asunto. En más de una ocasión he visto cómo alguien confunde reducir con simplificar. Reducir es una consecuencia de simplificar; no son equivalentes. Nunca hace falta ocuparse de reducir. La reducción se produce por sí sola una vez que hemos simplificado. En cambio, es aquí, en la simplificación, donde tenemos que poner toda nuestra atención, porque es donde está el trabajo mental realmente importante.

Simplificar requiere mucha reflexión y mucha claridad mental. No es, ni por asomo, tan sencillo como puede parecer al principio. Los seres humanos tenemos tendencia a hacer las cosas más difíciles de lo que son. Nuestra mente se va rápidamente a lo complejo y requiere disciplina mantenerla simple porque fácilmente se llena de ruido y distracciones.

Del mismo modo que la reducción es una consecuencia de la simplificación, la acumulación suele ser la representación de la complejidad. Así que te propongo un ejercicio para que lo compruebes por ti mismo: haz una limpieza a fondo en tu entorno (tanto física como digital: casa, oficina, coche, disco duro, archivos digitales, etc.). ¿Te parece sencillo? Ponte a ello y me cuentas.

Hacer esto es una de las mejores formas posibles de tomar conciencia de la acumulación en tu entorno. Y tu entorno siempre es un reflejo de tu mente. Así que es importante darse cuenta de ello.Tu entorno no solo es el espejo en el que se refleja tu presenteTambién refleja tu pasado, que son los recuerdos, las cosas de las que no te desprendes por nostalgia, porque son emociones que siguen en ti, etc. y tu futuro, esas incertidumbres que albergas en tu interior y que se evidencian en cada objeto que guardas “por si acaso”, ese miedo a que un día te falte aquello que puedas necesitar.

Que esto no te intimide. Si realmente has simplificado tras haber reflexionado, sabrás qué es lo que quieres y no te desprenderás de nada que puedas querer conservar o que te pueda hacer falta más adelante. Eso solo pasa cuando reduces sin pensar, lo cual no es simplificar.

Te garantizo que, si haces una limpieza concienzuda de tu entorno, te llevarás al menos cuatro sorpresas:

  1. Darte cuenta de que tienes muchas más cosas de las que creías que tenías.
  2. Darte cuenta de que hay cosas de las que te cuesta desprenderte, ya sea por sentimentalismo del pasado o por incertidumbre del futuro.
  3. Darte cuenta de que hacerlo te llevará más tiempo del que inicialmente habías estimado.
  4. Cuando hayas acabado, darte cuenta de que te sientes mejor.

Hacer esta toma de conciencia de tu entorno te hace sentir tan bien que casi parece terapéutico. Se debe a que cuando tiras lo que no necesitas te liberas no solo materialmente sino también psicológicamente. Todo lo que ocupe un lugar en tu entorno lo ocupa también en tu mente. Pero casi nunca nos damos cuenta de ello. Si ocupa un lugar, tanto físico o digital como en tu mente, también te quita energía. Aunque también es común que no nos demos cuenta de esto. Todo lo que tengas te genera, como mínimo, el coste de mantenerlo. Cuando digo coste no pienses solo en dinero, piensa en: el tiempo que dedicas a mantener algo, limpieza, revisiones, cuidado, espacio físico para guardarlo, etc.

Esto es un enfoque minimalista de forma de vida. Y es tremendamente útil para ayudarte a simplificar. Pero no seas extremo. Hay quien se pasa de minimalista y solo se permite tener objetos que cumplan una función. No hay que darle a todo un fin utilitarista. De hecho, hay cosas cuya única finalidad es hacerte sentir bien (cualquier objeto bello o artístico que te inspire, por ejemplo). No se trata que tires la casa por la ventana ni de que vivas solo con lo estrictamente necesario para sobrevivir. Se trata de que seas un poco más consciente. Solo eso. Sé consciente de las cosas que ya no utilizas, que llevas años sin utilizar o que sabes es probable que no vayas a utilizar más. Sé consciente de lo que quieres y necesitas; que no siempre coincide con lo que crees que quieres y crees que necesitas. ¿Cuántas cosas compraste por confundir ambos?

Además, liberar espacio en tu mente y en tu entorno permitirá que la energía fluya mejor tanto dentro como fuera de ti. Soltar lo viejo también te dejará las manos libres para recibir lo nuevo (física y metafóricamente).

Por mi propia experiencia, me he dado cuenta de algo que tiene una importancia fundamental en nuestras vidas: el vacío. Yo procuro dejar siempre huecos en mi vida, tanto en lo material como en lo inmaterial. El vacío es espacio libre. No llenes tu entorno de cosas, no llenes tu agenda de compromisos y actividades. Eso solo conseguirá agotarte. No abarrotes tu entorno ni tu mente.

Como cangrejo ermitaño, necesitas espacio en tu caparazón para poder crecer. Si no te lo concedes, te oprimirás a ti mismo. El crecimiento se produce en el vacío.

El ejercicio de la limpieza te muestra la importancia del vacío en el espacio. Pero también es necesario que haya vacío en el tiempo. Piénsalo. Mucha gente confunde fácilmente estar ocupado con ser productivo. Es un desliz comprensible de cometer, pero los separa un abismo. Puedes estar muy ocupado sin avanzar gran cosa. (Esto suele ser por falta de prioridades). Pero, si estás siempre ocupado, estás siempre lleno de las cosas que estás haciendo. No hay hueco entre tarea y tarea. Y el vacío es igualmente necesario en tu desarrollo personal y profesional. Necesitas asegurarte espacio y tiempo para descansar: después de trabajar, fines de semana, vacaciones, lo que sea. Igualmente, si pasas por una ruptura de pareja, asegúrate espacio para crecer antes de la siguiente relación. Este es el valioso vacío que permite que te lleguen nuevas ideas o soluciones a problemas. No concedértelo y mantenerte siempre ocupado te convierte en el famoso tonto que está demasiado ocupado conduciendo como para parar a echar gasolina. El descanso es más productivo de lo que parece. No solo por su función de recuperación física y mental, sino porque todo espacio vacío se permite ser llenado.

Aprende la habilidad de simplificar. Esto te llevará a la reducción y al tener menos, tendrás espacio y tiempo vacío a tu disposición, lo que te permitirá crecer más. Esta es una paradoja para la que yo he necesitado varias experiencias hasta que la he aprendido. No cometas mis errores.

Cuídate, mantén tu curiosidad por aprender y plantéate si hay algo que podrías desaprender.

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¿Te has dado cuenta de que mucho de lo que te enseñaron ya no vale?
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