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5 discursos de graduación

Micrófono
Micrófono

 

«Y esto es realmente, sin mentiras ni bromas, de lo que su educación debe tratarse: cómo evitar ir por tu confortable, próspera y respetable vida adulta, siendo un muerto, inconsciente, esclavo de tu cabeza y de tu configuración predeterminada, esa que te hace estar única, completa y totalmente solo día tras día.»

David Foster Wallace

 

Estamos en junio, época de fines de curso y de graduaciones. Me fascinan los discursos de graduación. Me parece que son un género literario en sí mismos. Son difíciles de manejar porque implican muchos sentimientos mezclados para quienes se gradúan: esperanza, ambición, optimismo, miedo, incertidumbre, orgullo, etc. Creo que hay una combinación de alegría por el logro de haber acabado los estudios, pero también hay un componente «aguafiestas» que advierte de que esto no es nada y de que lo importante empieza ahora. Casi todos los discursos de graduación que he oído tienen mensajes recurrentes.

La meseta del aprendizaje

Meseta
Meseta del aprendizaje

 

«Me ha llevado 10 años tener éxito de la noche a la mañana.»

Woody Allen

 

No aprendemos nada a la primera. En serio, nada. La repetición es fundamental para cualquier cosa que aprendas. ¿Por qué? Porque saber cómo se hace algo no es lo mismo que saber hacerlo. Parece una diferencia sutil, pero es abismal.

 

Cuando aprendes cómo hacer algo, tienes que repetirlo muchas veces para interiorizarlo y afianzar el aprendizaje. Si no hay repetición, solo sabrás las instrucciones teóricas. Pero lo que importa es la ejecución.

 

El saber teórico no ocupa lugar, pero tampoco marca la diferencia. Es la práctica la que lo hace. Y la práctica, obviamente, se adquiere practicando.

5 ideas de Séneca para tener más tiempo para aprender

Séneca. Busto Museo del Prado

 

«No tenemos poco tiempo, sino que perdemos mucho»

Séneca

 

Siento empezar con un tópico tan previsible en estas fechas como son los propósitos de año nuevo. Pero hay un propósito que se repite ad nauseam del que me apetece escribir: «Este año voy a sacar más tiempo para estudiar/leer/aprender X,Y,Z».

5 lecciones magistrales de Forrest Gump

Forrest Gump
Forrest Gump

«No sé si todos tenemos un destino, o si estamos flotando casualmente como en una nube; pero yo creo que pueden ser ambas, puede que ambas estén ocurriendo al mismo tiempo»

Forrest Gump

 

 

Forrest Gump es una de mis películas favoritas. Desde que vi por primera vez esta historia de superación y de aprendizaje constante no he dejado de volver a verla cada cierto tiempo. He perdido la cuenta de las veces que la he visto y quiero compartir contigo 5 lecciones magistrales que explican por qué me gusta tanto.

Tu educación a largo plazo

Eduación a largo plazo
Educación a largo plazo

 

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.”

Gandhi

 

Todos estamos sometidos al inevitable paso del tiempo. No hay escapatoria al transcurso de las horas. Al inicio de cada día todos contamos exactamente con la misma cantidad, 24 horas, por delante. Nadie tiene 23 para compensar que otro tenga 25.

 

Cómo empleemos estas 24 horas para que nos cundan más es cosa de cada uno y, al final de una vida, habrá marcado la diferencia. Aquí entran en juego los hábitos que tengamos, la disciplina, la energía, la capacidad de atención frente a las distracciones, etc.

 

Cada día es tu vida en miniatura. Como vives tu día a día es como vives tu vida porque tu vida es la suma de tus días.

La atención, la alquimia del tiempo

La simplicidad es un antídoto contra la infoxicación. Reflexionar para ser capaz de tener claras tus prioridades y simplificar tu vida de acuerdo con ellas te lleva inevitablemente a reducir todo lo que sobra de tu vida. Esto te permite crecer porque generas vacío, tanto espacio libre como tiempo libre.

 

Quiero compartir contigo uno de mis aprendizajes más reveladores (de hecho, aún estoy aprendiéndolo. ¡El verdadero aprendizaje nunca acaba!): no se trata de la cantidad de tiempo, sino de que el tiempo cunda.

 

¿Alguien te ha preguntado alguna vez si tenías un minuto o si podías dedicarle cinco minutos? Seguro que sí. Y probablemente tú mismo también hayas hecho estas preguntas. Pues bien, considera esto: cuando preguntas o te preguntan eso, no se trata del tiempo que solicitas o te solicitan. Lo que se reclama realmente es atención, no tiempo.