La simplicidad es un antídoto contra la infoxicación. Reflexionar para ser capaz de tener claras tus prioridades y simplificar tu vida de acuerdo con ellas te lleva inevitablemente a reducir todo lo que sobra de tu vida. Esto te permite crecer porque generas vacío, tanto espacio libre como tiempo libre.

 

Quiero compartir contigo uno de mis aprendizajes más reveladores (de hecho, aún estoy aprendiéndolo. ¡El verdadero aprendizaje nunca acaba!): no se trata de la cantidad de tiempo, sino de que el tiempo cunda.

 

¿Alguien te ha preguntado alguna vez si tenías un minuto o si podías dedicarle cinco minutos? Seguro que sí. Y probablemente tú mismo también hayas hecho estas preguntas. Pues bien, considera esto: cuando preguntas o te preguntan eso, no se trata del tiempo que solicitas o te solicitan. Lo que se reclama realmente es atención, no tiempo.

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