Cangrejo Ermitaño

El blog de Cristina Chaus sobre aprender, desaprender y reaprender

Etiqueta: tiempo

Tu educación a largo plazo

Eduación a largo plazo

Educación a largo plazo

 

“Vive como si fueras a morir mañana. Aprende como si fueras a vivir para siempre.”

Gandhi

 

Todos estamos sometidos al inevitable paso del tiempo. No hay escapatoria al transcurso de las horas. Al inicio de cada día todos contamos exactamente con la misma cantidad, 24 horas, por delante. Nadie tiene 23 para compensar que otro tenga 25.

 

Cómo empleemos estas 24 horas para que nos cundan más es cosa de cada uno y, al final de una vida, habrá marcado la diferencia. Aquí entran en juego los hábitos que tengamos, la disciplina, la energía, la capacidad de atención frente a las distracciones, etc.

 

Cada día es tu vida en miniatura. Como vives tu día a día es como vives tu vida porque tu vida es la suma de tus días.

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La atención, la alquimia del tiempo

La simplicidad es un antídoto contra la infoxicación. Reflexionar para ser capaz de tener claras tus prioridades y simplificar tu vida de acuerdo con ellas te lleva inevitablemente a reducir todo lo que sobra de tu vida. Esto te permite crecer porque generas vacío, tanto espacio libre como tiempo libre.

 

Quiero compartir contigo uno de mis aprendizajes más reveladores (de hecho, aún estoy aprendiéndolo. ¡El verdadero aprendizaje nunca acaba!): no se trata de la cantidad de tiempo, sino de que el tiempo cunda.

 

¿Alguien te ha preguntado alguna vez si tenías un minuto o si podías dedicarle cinco minutos? Seguro que sí. Y probablemente tú mismo también hayas hecho estas preguntas. Pues bien, considera esto: cuando preguntas o te preguntan eso, no se trata del tiempo que solicitas o te solicitan. Lo que se reclama realmente es atención, no tiempo.

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Reducir no es simplificar: la importancia del vacío para crecer

 

Ya he reflexionado sobre la infoxicaión, el exceso de información y por qué es importante tener claras las prioridades para saber qué es lo esencial y qué es prescindible. Uno de los beneficios de saberlo es que en tu vida se produce una reducción automática de lo innecesario (ya sean objetos, actividades, compromisos, distracciones, ruido mental, etc.).

Hay algo muy importante que aprendí a raíz de lo anterior y que quiero compartir contigo: muchas veces nos equivocamos en el planteamiento de este asunto. En más de una ocasión he visto cómo alguien confunde reducir con simplificar. Reducir es una consecuencia de simplificar; no son equivalentes. Nunca hace falta ocuparse de reducir. La reducción se produce por sí sola una vez que hemos simplificado. En cambio, es aquí, en la simplificación, donde tenemos que poner toda nuestra atención, porque es donde está el trabajo mental realmente importante.

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