Titulaciones de Mickey Mouse

Titulaciones de Mickey Mouse

«No estudiamos para la vida, sino para el aula».

Séneca

 

Hechos

La semana pasada salió en periódicos británicos la noticia de que Pok Wong, una estudiante de 29 años, ha demandado a Anglia Ruskin University por 60.000£ debido a la «baja calidad» de la titulación de International Business Strategy que cursó.

Considera que tiene un «título de Mickey Mouse» inútil, que la enseñanza recibida fue mala y que no se corresponde con las expectativas laborales que tenía antes de realizar sus estudios.

Está desencantada con el resultado obtenido. Cree que recibió publicidad engañosa con respecto al ranking de la universidad y a que su titulación le facilitaría encontrar trabajo, cosa que no se ha producido desde que se graduó en 2013 con nota alta. (Puedes leer la noticia completa aquí).

 

Ingredientes del cóctel

Aún está por ver cómo se resuelve el caso. Pero, por el momento, me trae de vuelta a algunas de las reflexiones básicas de Cangrejo Ermitaño.

  1. La distancia entre el aula y la vida real sigue siendo abismal. Mucha gente cae en el error ingenuo de achacarlo  a la tecnología y cree que una escuela es más moderna si tiene pizarras digitales en vez de las tradicionales o si lo los alumnos usan tablet. Esto es precisamente lo más irrelevante de todo.
  2. Estudios y trabajo ya no son causa y efecto. Esta chica ha sido top en su promoción cuando estaba en el entorno protegido del aula y ahora, en el mundo real, no está en ningún top.
  3. Cambio de paradigma. La piedra angular de este conflicto está en empeñarse en seguir dando una educación del siglo xx.
  4. Oferta y demanda. A medida que más gente tiene acceso a niveles más altos de educación, esta se va devaluando. Hace15-20 años quien tenía un máster era el rey del mambo. Ahora de asume que es lo normal porque la carrera universitaria es lo básico. El propio sistema «empuja» a los universitarios a hacer un máster porque las carreras universitarias son cada vez más incompletas e insulsas.
  5. El marketing de la eterna promesa de «ser especial». Uno de los grandes reclamos de universidades y escuelas de negocio es que su titulación te distinguirá del resto de tus competidores en un proceso de selección. Las empresas se enamorarán de ti con un flechazo al leer en tu CV que tienes su máster… ¡Qué romántico! Al final, las empresas quieren a gente que sepa hacer las cosas y resolver problemas. Punto. (Ah, y lo que te hará especial de verdad son tus habilidades blandas y tu actitud).

 

Composición de los ingredientes

No sé cómo quedará la demanda de la chica, pero está claro que pone de manifiesto varias cuestiones interesantes:

  1. El aula es una burbuja distante de la vida real. Ser el mejor de la clase no implica nada fuera de ella.
  2. Sobreabundancia de oferta y demanda. Ante mucha demanda de algo, se dispara la oferta y el producto o servicio (en este caso formación universitaria) se convierte en un objeto que se va devaluando al estar al alcance de mucha gente. Pasa de lujo exclusivo de élites académicas a que haya webs de comparadores de máster por la inundación de oferta.
  3. La educación, como producto, necesita su marketing. ¿Tiene un marketing que exagera sus beneficios? Parece que en el caso de esta chica las expectativas eran muy altas (según ella por publicidad engañosa) y no han tardado en venirse abajo.
  4. Rankings de universidades, eslóganes, etc. no los aceptes con fe ciega. Recuerda que las estadísticas también son subjetivas y que con números también se manipula.
  5. Por muchos títulos que haya en tu CV, nadie te debe nada. El puesto de trabajo que recompensa largos años de estudio es cosa del pasado. Asumir esto pronto ahorra sufrimiento.

 

Resaca: la verdad puede doler al día siguiente

Como desconozco los detalles del caso, no puedo opinar de hasta qué punto esta chica recibió publicidad engañosa antes de matricularse. Tampoco puedo decir nada de la calidad de la enseñanza de esa universidad. Los tribunales juzgarán eso.

Ella se siente engañada porque ellos no han cumplido su parte. La mentalidad del viejo paradigma prometía que la formación académica garantizaba tener trabajo. Ella lo asumió e hizo su parte. Ahora siente la parte de los otros no se cumple. Considera que se le debe algo y necesita que alguien tenga la culpa.

Aunque un título determinado en tu CV ayude a que una empresa te seleccione, tú tienes que seguir haciendo tu parte. Es atrevido afirmar tan contundentemente que el título no te ha ayudado a encontrar trabajo.  ¿Y tú, qué? ¿Seguro que hiciste buenas entrevistas? ¿Cómo fue tu actitud? ¿Sabías hacer el trabajo mejor que los otros candidatos? Etc. Los procesos de selección van mucho más allá del CV (si se hacen bien).

Tanto para mal como para bien, no hay garantías. Tu CV deja de ser una promesa de que alguien te vaya a contratar. Esto genera una incertidumbre que puede asustar. Es como si te quitaran el mapa que le valió a la generación anterior para sobrevivir y con el que todavía te educaron a ti.

 

Conclusión

Para quien también esté resentido por haber estudiado y estar en paro (o tener un trabajo precario para el que está sobrecualificado): hazte un favor y abandona la actitud de que la vida te debe algo porque estudiaste y no tienes trabajo.

No quieras estudiar y pretender que a partir de ahí tu vida laboral vaya en piloto automático. Vas a tener que seguir haciendo cosas y poniendo de tu parte. Creer cualquier otra cosa, solo hará que te lleves un gran chasco una gran hostia.

Recuerda que estudiar no siempre es sinónimo de aprender. Céntrate en lo segundo y, sobre todo, desaprende la nociva idea de que por estudiar mucho y ser parte de «la generación más preparada» tienes garantizado un buen trabajo.

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2 comentarios en “Titulaciones de Mickey Mouse”

  1. Hola,
    Después de haber leido sus argumentos y sin conocer los detalles en profundidad, me temo que “Miss Pok Wong” no va a tener mucho éxito en su demanda, y la veo como un poco, digamos, “desorientada”.
    Dice que la enseñanza recibida fué mala, sin embargo estuvo dos años recibiéndola. ¿Tanto tardó en darse cuenta de que la enseñanza no era buena?.

    Y que su titulación la facilitaría encontrar trabajo, cosa que no se ha producido.

    Estoy convencido que si después de la graduación, hubiera encontrado un excelente trabajo y muy bien remunerado, la enseñanza la hubiera parecido excelente.

    Ninguna Universidad, ni tan siquiera las más prestigiosas, son una “Agencia de colocación”, ellos imparten estudios y amplios conocimientos, el alumno paga, y punto… Otra cosa diferente es que la “Universidad” trate de facilitar al alumno el ingreso en el mercado laboral, pero eso nunca puede considerarse una exigencia por parte del alumno.

    Al menos esa es mi percepción, aunque logicamente puedo estar equivocado.

    Saludos.

    1. Cristina Chaus

      Sí, Vicente, es cierto lo que dices de que las universidades no son agencias de colocación (este artículo no va de enchufismo). En cualquier caso, habrá que ver qué publicidad recibió la chica y qué es lo que entendió (o quiso entender) que pasaría cuando se graduara.

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