Dickens: 3 fantasmas de la navidad y de tu vida

Cuento de navidad

 

«¿Son las imágenes de cosas que van a suceder o solamente imágenes de cosas que podrían suceder?»

Scrooge, (Cuento de Navidad) Charles Dickens

 

De vez en cuando hacemos revisión de nuestra vida (o deberíamos). La navidad es una época que se presta mucho a ello. Coincide con un año que acaba y uno que comienza, lo que nos sirve para hacer balance personal. Dónde estamos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

Cuando reflexionamos sobre nuestra biografía lo hacemos de manera cronológica y causal. Miramos nuestro pasado para entender nuestro presente y a partir de ahí podemos intentar planificar nuestro futuro. Aquí aparecen los famosos propósitos de año nuevo tan típicos de la navidad. Nos dan sensación de control, de que hay cosas que podemos cambiar si así lo decidimos. También nos parece que tenemos una nueva oportunidad de dejar atrás malos hábitos o elementos que no queremos en nuestra vida, una especie de redención para soltar lo negativo. Empezamos el año con la ilusión de estrenar una nueva página en blanco.

Esta sensación de reflexión, cambio y redención la captura Charles Dickens en su clásico Cuento de navidad. Este relato no pasa de moda desde que se publicó en el siglo XIX. Se sigue leyendo y representando cada año y no ha dejado de tener adaptaciones cinematográficas.

¿Por qué no nos hemos cansado de él? Precisamente porque Dickens contribuyó en buena medida a que la navidad sea como es ahora.

El cuento, de sobra conocido, trata sobre el avaro Scrooge, un hombre con el corazón cerrado. La noche de Nochebuena Scrooge recibe la visita del fantasma de su difunto socio, Marley, quien está vagando por la eternidad arrastrando unas pesadas cadenas como castigo por sus acciones en vida. Marley le dice a Scrooge que recibirá la visita de tres espíritus más y que debe prestarles atención si no quiere acabar como él.

Los espíritus le visitan en orden cronológico pasado, presente y futuro, para mostrarle su vida.

 

El fantasma de las navidades pasadas:

Este primer fantasma le lleva a los lugares en los que él fue niño y joven, le hace verse a sí mismo y a la gente que le rodeaba y le quería años atrás, mucho antes de ser quien es ahora. Ve cómo empieza a cambiar y a transformarse en quien es ahora.

El fantasma de la navidad presente:

El segundo fantasma muestra a Scrooge cómo está celebrando la navidad la gente que le conoce, como su sobrino o su malpagado empleado, quien celebra la navidad con su familia y se muestra especialmente cariñoso con su pequeño hijo enfermo. Todos se ríen y divierten. Todo están alegres. Todos menos él.

El fantasma de la navidad futura:

Es el último fantasma y el que representa el verdadero misterio. Es el que asusta profundamente a Scrooge. Le muestra a su desdichado empleado llorando la muerte de su hijo pequeño. También le muestra un desolador entierro. Los enterradores, que comentan extrañados que es la primera vez que entierran a alguien sin que nadie acuda a despedir al difunto. Scrooge ve que es su nombre el que está escrito en la lápida.

Entonces se despierta…

Condicionamiento, no determinismo:

Scrooge despierta en su casa impactado y sobresaltado por los tres viajes que ha hecho con los espíritus. Pero sabe que lo que le mostró el último de ellos no era las cosas que iban a pasar, sino las cosas que podían pasar. Era el futuro hacia el que conducía su presente. Pero no había nada predeterminado.

Si se cambiaba el presente, se cambiaría el rumbo de los acontecimientos y podría haber otro futuro. Aquí está la fuerza de este relato.

Dickens expone cómo en el presente tenemos capacidad de decisión. Muchas veces no la ejercemos y nos dejamos llevar por la inercia. Pero siempre está ahí.

Es obvio que no podemos modificar el pasado. No podemos tampoco actuar en el futuro. Solo podemos actuar en el presente. Todos tenemos un pasado que ha ido moldeando nuestra vida hasta hoy. Del mismo modo, lo que hoy hacemos (o no hacemos) condicionará nuestro futuro. El futuro no está predeterminado. Influimos en él con nuestras acciones y decisiones del presente.

Nuestra zona de acción se encuentra solo en el presente. Y ni siquiera podemos controlarlo todo. Solo algunas cosas, por eso está bien recordarlo para ir hacia el futuro que queremos haciendo lo que esté en nuestra mano.

Este es el mensaje potente de Cuento de Navidad, que tienes capacidad de acción si no te gusta hacia donde se está dirigiendo tu vida. Todos tenemos un pasado, un presente y un futuro que podrían mostrarnos los mismos fantasmas que visitaron a Scrooge. Da igual que tengas mucho espíritu navideño o que aborrezcas por completo estas fiestas. La grandeza de este pequeño cuento también es aplicable a ti.

Hay muchas adaptaciones del cuento que podrás encontrar fácilmente en Internet (Disney, animación, versiones más o menos puristas, etc.) con las que puedes inspirarte. Una de ellas es esta adaptación de 1951:

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1 comentario en “Dickens: 3 fantasmas de la navidad y de tu vida”

  1. Cierto, a veces vivimos sin reflexionar sobre nuestros actos o comportamiento de vida; es más fácil quejarse que rectificar.
    ¡¡¡Así nos va !!!

    Como decía Pablo Neruda:
    ¡¡¡ No olvides que la causa de tu presente es tu pasado, así como la causa de tu futuro será tu presente!!!

    Feliz Navidad.

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